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jueves, 12 de febrero de 2009

Dios nos libre

Dios nos libre de los votantes que pueden pensar que la frente común no viene acompañada de caras de adoquín y bolsillos ansiosos y glotones y que le toca ser vanguardia de un cerebro ágil, solidario y generoso.

Y como siempre, es peor lo que no se vé en la foto que lo que aparece. Ya lo supo experimentar el Titanic hace unos cuanto años.

Y la Argentina hace menos tiempo, cuando a la frente le decían alianza.

Dios nos libre.

martes, 3 de febrero de 2009

Respetando la Velocidad (2)

En el post anterior planteaba algunas incógnitas que me habían quedado como final de año.

Hoy, habiendo sumado 4000 Km al contador del auto, tengo mis respuestas.

¿Para qué tanta publicidad sobre el control en las rutas por parte de la policía bonaerense?
Porque la idea es que se disminuya la velocidad, sobre todo en lugares de relativo riesgo. Pero vale decir que ni así se logra que la masa descerebrada de conductores argentinos lo hagan. Es increíble ver cómo a pesar de que hay carteles avisando que está el radar y la fotito, la mayoría sigue como si condujeran un avión Stealth yanqui.

¿Dónde están los radares que miden la velocidad?
Si no hay radares móviles no identificados, están todos con su cartelito un tramo antes.

¿Por qué somos tan burros mezquinos los argentos que basta que nos amenacen el bolsillo para que la mayoría respete los carteles indicadores aún sin presencia policial?
Error: No es la mayoría. Son más que antes, pero con tráfico cargado, la mayoría se caga en todo como buen argento.

En fin, sigamos adelante con el criterio egocentrista que la culpa es del otro, que el boludo es el otro, que así nos va a seguir yendo.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Nafta

Nafta...

Y no es el leonino convenio que se empeña Bush que firmemos los sudacas. Es el preciado elemento que se necesita para que un auto ande.

Y si los reverendísimos hijosdemil de las estaciones van al paro conmigo en la ruta voy a putear por el asfalto con la creatividad de un José Luis Gioia.

En fin. Nos vemos

lunes, 24 de noviembre de 2008

La Davis me colmó la Copa

Antes que nada, me sumo a la amplia lista de enfermos deportómanos para los que cualquier camiseta argentina es excusa para fanatizarse e hinchar por el equipo nacional representativo del deporte de turno que hoy lamentan que el tenis haya sumado una frustración más a ese endemoniado y lascivo placer de sentir que somos importantes por ganar algo.

Dicho esto, paso a expresar mi más absoluta indignación al ver el uso que se le da a esta nueva supuesta democratización de los medios de comunicación (léase diarios on line) que permite con un altruismo encomiable por parte de ellos que los lectores vuelquen sus comentarios sobre el contenido de una nota al mejor estilo blog.

Indignación, que surge desde varios lugares, pero sobre todo por constatar lo enfermo que está el argentino medio que se ve representado por los opinadores de turno mostrando altas dosis de: desconocimiento sobre el tema del que se va a opinar, intolerancia, fanatismo enfermizo (o cómo pasar del ¡Dale Campeón! Al ¡Cachito maricón! en un solo paso) y soberbia.

Indignación que aumenta cuando se leen los términos y condiciones que pone el medio para opinar, dónde más allá de deslindar responsabilidades acerca del contenido expresado (lo cual me parece lógico y saludable) incluye frases tales cómo “XXX S.A. se reserva el derecho de no publicar (o remover luego de ser publicados) todos aquellos contenidos y/o mensajes propuestos y/o publicados por el Usuario que, a exclusivo criterio de XXX S.A., no respondan estrictamente a las disposiciones contenidas en el presente Reglamento y/o resulten impropios y/o inadecuados a las características, finalidad y/o calidad de los Servicios”. O sea, sólo dejo que publiques tus ideas si a mí me conviene… Y esto es aprovechado por cuanto energúmeno anda suelto que si no le gusta lo que escribís, lo “reporta” con el botoncito que democráticamente pone el medio a disposición para que un “moderador” decida si atenta contra la moral, las buenas costumbres o, en definitiva, contra la línea editorial que se quiere sostener.

Y no entro en detalles ni desgloso los términos de la frase en cuestión porque asumo que la media de la inteligencia de los lectores que llegan hasta acá es más que buena y sería dar vueltas sobre más de lo mismo.

Indignación que se transforma en estupidez cuando me dejo caer en la tentación de dejar un comentario para supuestamente sentirme un ciudadano participativo, cuidando en todo momento mi lenguaje y ver que en menos de 5 minutos fue reportado por un pelotudo y ver que mi tiempo se ha perdido irremediablemente.

Por eso, desde hoy, como juramento, para lo cual levanto mi pie derecho descruzo todo dedo u otro elemento cruzable de mi corpórea humanidad y digo “Nunca más en mi puta vida voy a dejar un comentario en ningun diario on line ni responderé alguno de los mensajes que algún tarado haya dejado en ellos. Menos aún, votaré como positivo o negativo algún comentario. Amén”

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Los políticos apestan

Ya venía algo cansado de los políticos de cuarta que ocupan cargos dirigenciales o supuestamente nos representan en los diferentes ámbitos legislativos; pero lo patético que resultan en sus presentaciones mediáticas tratando de presentarse como adalides de la honestidad y el "mani pulite" argento con el único propósito de rapiñar algún voto para la próxima elección y así tener una herramienta de negociación para su propio bienestar ante los posibles cambios de relación de fuerzas que suelen darse después de cada proceso electoral es demasiado.


Hoy es el turno de la eliminación del sistema de capitalización. Opositores y elementos de la maquinaria económica autóctona (y no tan autóctona) intentan paralelizar a la Resolución 125 y generar una movida "histórica" ( como dijeron los medios del lock out patronal campestre) en contra de este gobierno, desconociendo en muchos casos (la mayoría, diría yo) que vienen hace años pregonando por la eliminación del sistema AFJPista que ahora, por estar enfrentados con el gobierno, defienden.


Y lo peor de todo es la carencia intelectual que muestran fundamentando, tomando como casi única bandera a enarbolar, su desacuerdo en que lo que quiere el gobierno es robarse la plata del sistema previsional, desconociendo realidades irrefutables de las carencias del sistema de Capitalización que sólo asegura una rentabilidad sin riesgo empresario a las AFJPs, porque a lo que los aportantes respecta, lo único que les asegura es que perderán el 30% promedio de sus aportes en comisiones y costos del seguro de pensión. Porque el resto, depende de la evolución del fondo manejado por cada AFJP, librado a los avatares de los mercados bursátiles.


Acerco algunos datos que no suelen verse en los medios [fuente: ANSES]

Situación actual del Sistema de Capitalización

-Las jubilaciones de AFJP y los fondos ahorrados por los trabajadores se encuentran disminuidos por los problemas de la bolsa.
-En el último año, el fondo de las AFJP perdió $15 mil millones, al mismo tiempo que los argentinos aportaron todos los meses $1.000 millones. En realidad, la pérdida fue entonces de $ 27 mil millones.
-Si no se toma una medida concreta, los trabajadores van a ver muy reducidos o no van a tener más fondos en sus cuentas al momento de jubilarse.

Por qué ahora el cambio del Sistema Previsonal si existió la Libre Opción

-La opción jubilatoria se realizó en 2007, antes de esta profunda crisis financiera mundial. Por lo tanto cualquier comparación es incorrecta, ya que las condiciones macroeconómicas y financieras eran totalmente diferentes a las actuales.
-El impacto de esta crisis sobre los ahorros previsionales no tiene antecedentes.
-La incertidumbre del mercado financiero, agudizada en los últimos tiempos, impacta negativamente en el riesgo propio del sistema de capitalización. El problema es quién termina en los hechos asumiendo ese riesgo. Al ser el Estado garante de la seguridad social, todos los argentinos asumen el riesgo que sólo los afiliados del sistema de capitalización, de manera individual, generan.

Cuatro situaciones que reflejan la vulnerabilidad del Sistema de Capitalización

1. Con la Libre Opción hubo:
Traspasos voluntarios de afiliados de AFJP al Estado: 1.187.733
Traspasos de saldos menores a $20.000 donde el Estado debió garantizarles la jubilación a afiliados de AFJP: 1.266.291 a septiembre 2008
De los traspasos voluntarios, el 75% son aportantes regulares. Este dato no es menor, ya que supera a la media del sistema de capitalización, donde menos del 50% de los afiliados aportan al sistema de forma regular.

2. Situación posterior a la libre opción [julio 2008]
Afiliados AFJP: 9.647.084
Cotizantes AFJP: 4.412.773
Relación: 45,74% de los afiliados cotizan efectivamente al sistema

Afiliados Régimen Reparto: 5.170.023
Cotizantes Reparto: 2.367.634
Relación: 45,8% de los afiliados efectivamente cotizan al sistema
Fuente: AFIP

Como puede observarse, luego de la libre opción, no sólo se incrementaron los afiliados al régimen de reparto, sino también los cotizantes. Esto indica que al irse del sistema privado los afiliados con aporte efectivo [con respecto a la media], quedan en el régimen de capitalización muchos afiliados sin cotización, para los cuales es de esperar que esas cuentas de capitalización terminen con saldos reducidos, implicando una vez más, la participación del Estado para garantizar su jubilación futura.

3. Nuevos trabajadores
De los nuevos trabajadores que ingresan por primera vez al mercado laboral, más del 80% se encuentran afiliados al régimen público, a partir de la ley 26.222.

4. Los traspasos y la edad
Diversos estudios muestran que, bajo ciertos supuestos, la edad de traspaso de un varón era superior a los 40 años Esto significa que, lejos de lo que algunos argumentan sobre la falta de confianza de los trabajadores en el sistema público de reparto, cerca de 1,2 millones de individuos decidieron que su futuro previsional se encuentre en manos del Estado.

Aportes de ANSES a las jubilaciones del Sistema de Capitalización

De las 450.000 jubilaciones del sistema de capitalización:
- 170.000 deben recibir un pago complementario de ANSES para que lleguen a la jubilación mínima independientemente de la parte que corresponde pagar por los aportes realizados antes de 1994.
- 53.000 tienen la cuenta de capitalización totalmente agotada y el Estado pone la totalidad de los fondos.
El Estado Nacional dispone 4.000 millones de pesos anuales para sostenerlo. Por lo tanto, existe una especie de ficción porque tenemos un sistema de reparto, pero caro para el trabajador que aporta a una AFJP.
En el nuevo sistema no habrá comisiones y se les reconocerá a aquellos, el importe de las comisiones que pagaron en los últimos catorce años, como si fuesen aportes completos.

Qué hará ANSES con los fondos

-Continuará operando como un inversor institucional muy importante en el mercado de capitales, pero no invertirá en el exterior.
-Seguirá con la política de aumentar los haberes cuidando el superávit fiscal.
-Cumplirá con una de las promesas incumplidas del sistema de capitalización: Fomentar los proyectos de inversión que generen empleo. Actualmente esto no sucedió, ya que sólo el 4% de los fondos que administran las AFJP están en inversiones productivas.

Los Sistemas Previsionales de otros países

Estados Unidos, Francia, Inglaterra, España, Italia y Alemania tienen un sistema público de reparto y sistemas de capitalización voluntarios.
En Francia el sistema público posee rango constitucional.
En el año 2003, el presidente de Estados Unidos, George Bush, intentó instalar un sistema similar al de las AFJP y obtuvo el rechazo en ambas cámaras.
El experimento del sistema de capitalización se hizo en muy pocos países. Los mismos fueron: Perú, Chile, Bolivia, Argentina y Polonia.
En la actualidad Chile tiene que subsidiar el sistema de capitalización y garantizar prestaciones mínimas para dar cobertura al 35% de la población, que quedó fuera del sistema.

El Caso Argentino: del recorte a la movilidad jubilatoria

La constitución argentina, en su art. 14 Bis, establece que "el Estado otorgará los beneficios de la seguridad social".
Esto significa que el Estado no deja librado el futuro previsional de los argentinos a la capacidad de ahorro individual y a los vaivenes del mercado. Por el contrario, financia los beneficios de capitalización que no alcanzan el haber mínimo jubilatorio o que, al tener sus cuentas de capitalización agotadas, no recibirían ningún tipo de ingreso.

Elección de una AFJP a pesar del riesgo

El dinero que el aportante hace a una AFJP no es propiedad para que éste pueda retirarlo en cualquier momento, tal como es una verdadera propiedad privada. El aportante posee fondos que generan un derecho a la expectativa para que, cuando se cumplan los requisitos de edad y cantidad de años de trabajo, se obtenga una jubilación. Una vez aprobado el proyecto de ley, ANSES enviará todos los meses a cada uno de los trabajadores activos, un resumen con la cantidad de dinero aportado, los años que corresponden y cuanto irá al Fondo de la seguridad social.

Control de los fondos

El proyecto incluye la autonomía financiera y económica de la ANSES.
Esto significa que esos fondos no se mezclan con ningún otro fondo del sector público. Por la tanto, nuestro organismo gozará de mayor independencia y autonomía.Además se prevé la creación de una Comisión de Control Bicameral, compuesta por diputados y senadores de la oposición, quienes controlarán los fondos. Asimismo, participarán en el sistema de control representantes de jubilados, la CGT, la CTA y la UIA.

Nuevo cálculo de las jubilaciones

Para evitar vincular las jubilaciones del sistema de capitalización al mercado de valores, el proyecto propone que se tome el mejor valor que haya tenido el último año, y así aislarlo de la crisis. Ese mismo monto, que se convierte en una jubilación del sistema de reparto, irá subiendo como consecuencia de la movilidad jubilatoria.

martes, 21 de octubre de 2008

El país de las bravuconadas

Hoy es el turno de Macri & asociados y los docentes. Pero esta es una historia sin fin en la que el ciudadano común siempre es el pato de una boda a la que nunca se lo invita a participar en un rol que no sea el de simple espectador.

Y rehén.

Sí. Los ciudadanos no corporacionizados –me arrogo el derecho de crear esa palabra- bajo una estructura con algo de poder que se pueda ejercer sobre el resto de la sociedad somos rehenes permanentes de pujas ideológicas, luchas partidarias y hasta del demasiado en boga “porque se nos canta, tenemos derecho a protestar y nos cagamos en ustedes”.

Es que se ha hecho costumbre la situación en que un hato de energúmenos –los asista o no la razón- se arroguen el derecho de joderle la vida a los demás protestando por sus propios intereses sin ver más allá de sus ombligos, indignándose porque aquellos a los que joden no se plieguen masivamente a su “lucha”. Lucha, que de más está decir, siempre es contra poderosos intereses que desoyen la necesidad del pueblo que los ya citados bravucones dicen defender.

Y acá no hay ideología que valga. TODOS usan el mismo modus operandi. Y los que tienen ideología de izquierda son denostados por la mayoría de los medios que critican sus métodos. Métodos que son defendidos por esos mismos medios cuando corporaciones de derecha –como la Sociedad Rural- los utilizan en pos de sus grandes intereses nacionales -¿el apoyo a los gobiernos de facto de la SRA también defendía grandes intereses nacionales o sólo eran grandes intereses?-

En fin, todos acomodan el discurso para su conveniencia, pero los olvidados de siempre siguen en la pobreza, no tienen dónde atenderse en salud o el nivel educativo sigue allá abajo. Nobleza obliga: hay referentes sociales, ligados casi siempre a ONGs, médic@s y enfermer@s y docentes con huevos y ovarios del tamaño de la ex-piedra movediza de Tandil que hacen que las cosas para los necesitados sean al menos un poco menos difícil. No es en contra de ellos ni de sus derechos que se escriben estas líneas. Es a favor de hacer de verdad una sociedad basada en el respeto al semejante por sobre todas las cosas.

Porque estamos en un punto en el que si los –para mí muy queridos- trabajadores del ANSES deciden arrogarse los mismos derechos que docentes, piqueteros, ruralistas, camioneros y demás corporativizados “duros” tendrían vía libre para pedir un aumento de sueldo amenazando no emitir el pago de más de 5 millones de jubilaciones y pensiones, más de 1 millón de planes Jefes de Hogar o similar y las asignaciones familiares que para muchas familias –sobre todo del interior- son la base de su sustento. Y todos los que hoy se golpean el pecho defendiendo el derecho de protestar ¿qué dirían? Porque los argumentos de defensa para esa postura tendrían absolutamente el mismo valor que los de defensa de paros, piquetes y acampes varios.

Lindo dilema ¿no?